Copyright © 2017 Archdiocese of Boston | All Rights Reserved
El Mensajero
Nuestra Fe
Los Pentecostales 3
El bautismo en el Espíritu Santo se lleva a cabo, normalmente, en un encuentro de
oración, que puede durar unas tres horas. Los participantes se preparan con oración
y ayuno, lectura de la Biblia y canto de himnos. El bautismo puede acontecer cuando
un ministro u otras personas de la congregación imponen las manos sobre el
participante.

Doctrinalmente, los Pentecostales, en general, son Protestantes fundamentalistas, que
apoyan una interpretación literal de la Biblia, aborrecen la crítica bíblica y condenan la
enseñanza de la teoría de la evolución, que tienen por no bíblica. Muchos de los grupos
de “reavivación” de tendencia Pentecostal tienen una base Metodista o Baptista y están
preocupados sobre todo por la “perfección”, la “santidad” y la experiencia Pentecostal.

Sus afirmaciones de fe son a menudo largas, confusas y altamente repetitivas. A través
de ellas, sin embargo, pueden distinguirse tendencias y elementos comunes. La
mayoría creen en la Trinidad, el pecado original, la salvación a través de la sangre
redentora de Cristo, el nacimiento virginal y la divinidad de Jesús y en la resurrección,
la inspiración divina de las Escrituras y su infalibilidad literal, las manifestaciones y
“bendiciones” obra del Espíritu Santo (el bautismo Pentecostal del Espíritu), el
premilenarismo y la recompensa y el castigo futuros.

En algunos aspectos de la teología, así como en su visión de la naturaleza humana,
están más cercanos a la Iglesia Católica que el Protestantismo clásico, pero, sin
embargo, por desgracia, suelen ver a la Iglesia Católica como una forma de
cristianismo corrupta y supersticiosa.

Un eminente teólogo Pentecostal afirma: “En cuanto a la salvación por la justificación,
somos Luteranos. En la fórmula bautismal, somos Baptistas. En lo referente a la
santificación, somos Metodistas. En la evangelización agresiva, somos del Ejército de
Salvación. Pero en lo referente al bautismo en el Espíritu Santo, somos Pentecostales,
ya que creemos y predicamos que es posible ser bautizado o invadido por el Espíritu
Santo igual que en el día de Pentecostés.”

Una creencia común de todos los Pentecostales la han expresado las Asambleas de
Dios: “Todos los creyentes tienen el derecho, y deberían esperar fervientemente, a la
promesa del Padre, el Bautismo en Espíritu Santo y fuego, según el mandato de
nuestro Señor Jesucristo… Esta experiencia es distinta y posterior a la experiencia
del nuevo nacimiento” (Declaración de Verdades Fundamentales, 7).

Más aún, “El Bautismo de los Creyentes en el Espíritu Santo se atestigua por el signo
físico inicial de hablar en otras lenguas, según el Espíritu de Dios se lo concede
(Hechos 2:4). En este sentido, hablar en lenguas es esencialmente lo mismo que el
don de lenguas (1 Cor 12:4-10.28), aunque son distintos en su propósito y en su uso”
(Declaración de Verdades Fundamentales, 8).

Los que estudian el movimiento, y especialmente el fenómeno de hablar en lenguas,
adoptan una de las tres actitudes siguientes. Una escuela, que incluye muchos
fundamentalistas, condena el Pentecostalismo y el hablar en lenguas como obra del
demonio. Otra escuela acepta la posibilidad de una glosolalia auténtica. Una tercera
escuela considera la glosolalia como un fenómeno exclusivamente psicológico; piensa
que, bajo determinados condicionamientos emocionales, las personas pueden perder
el control de su habla y emitir sonidos que otros llaman “hablar en lenguas”.

Los lingüistas han tenido siempre dificultades identificando dichas lenguas cuando las
han grabado y estudiado. Los Pentecostales lo explican diciendo que hay más de 2800
idiomas en el mundo, y que ningún lingüista, incluso un grupo de ellos, podría
reconocer más que unos pocos.

Los casos verificados en los que una persona haya hablado realmente en un idioma
extranjero y haya sido traducida por otra persona conocedora del lenguaje son
extremadamente raros. Normalmente, los sonidos no guardan relación con ningún
lenguaje conocido.

Por otra parte, no se pueden establecer reglas basándose en unos pocos casos
documentados; una persona podría hablar una lengua extranjera porque la haya oído
a algún vecino, o bien en la radio, y haya guardado esa experiencia en el
subconsciente hasta el momento en que un éxtasis emocional y religioso la haya
liberado. Una explicación similar se podría dar a la mayoría de las curaciones
realizadas por los predicadores Pentecostales.

En la mayoría de los grupos encontramos dos sacramentos: el Bautismo, normalmente
por inmersión, y la Cena del Señor. El lavatorio de los pies es una costumbre, también
frecuente, y suele estar relacionado con la Cena del Señor. Muchos practican
curaciones por el poder divino.

La mayoría de las iglesias Pentecostales son locales comerciales, o bien pequeños
salones o edificios alquilados. También se puede ver, no obstante, alguna iglesia
Pentecostal de arquitectura contemporánea en barrios de clase media. En el interior,
las iglesias Pentecostales son, normalmente, meros auditorios, sin altar, sin objetos de
arte, vestiduras sagradas, velas ni instrumentos litúrgicos. El piano, más que el órgano,
suele acompañar a los himnos evangélicos, a veces acompañado por la trompeta, el
acordeón e, incluso, el tambor.

El puritanismo tiene una gran influencia en el código moral de las iglesias Pentecostales.
Un sacerdote jesuita observa que los conversos al Pentecostalismo en América Latina
abandonan la bebida y el tabaco, empiezan a ahorrar, buscan trabajo a tiempo completo,
evitan los lujos, y son vistos por sus jefes como empleados buenos y responsables.

Muchos grupos Pentecostales prohiben el alcohol, el tabaco, los baños mixtos, el baile,
el teatro y el cine, jugar a las cartas, la apariencia extravagante (pelo, cosméticos,
joyas), así como pertenecer a sociedades secretas o a sindicatos de trabajadores.
Por Fernando Fernández-Arellano
Los textos bíblicos están tomados de la Biblia de Jerusalén.
¿QUÉ CREEN LOS PENTECOSTALES?

Los millones de Pentecostales que hay hoy
en el mundo no coinciden en cada pequeño
detalle teológico, pero todos ellos creen que
todo cristiano puede recibir un segundo
bautismo tras su conversión.
Llegando un poco más allá, creen también
que la recepción de ese segundo bautismo
se demuestra a través de algún tipo de
manifestación motora de éxtasis, que casi
siempre es hablar en lenguas. Algunos
reciben un don de lenguas permanente, que
ejercitan durante toda su vida. La mayoría,
no obstante, manifiestan el don de lenguas
sólo durante su segundo bautismo.
(Continuará en la próxima edición)