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El Mensajero
Número 72
15 de Julio de 2015
A solas con Dios
Portada
En la naturaleza se pueden ver las huellas de Dios.
Especialmente en lugares de gran belleza o grandiosidad.
Frente al mar, en la montaña, ante un cielo nuboso o
extrañamente iluminado, parece que hay
una presencia que nos habla y que nos llama.
Aprovechemos este verano, especialmente si vamos a
lugares en que se dé algo de lo dicho arriba,
para tratar de ver a Dios, de intuirlo desde sus criaturas.
La soledad es un buen momento para esto.
No se trata de convertirnos en monjes,
sino de intentar trascender la superficialidad
de nuestra vida normal y mirar a lo alto.
Quizá nos encontremos con una sorpresa.
¡Feliz verano!