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El Mensajero
Columna del Obispo Allué
la Madre de Dios. Ella aparecía siempre a la vista del mundo entero en la letra “M”
de su escudo episcopal y pontificio.

MARÍA junto a la Cruz redentora es parte de nuestra espiritualidad y vida cristiana.
San Juan Pablo II nos dio un vivo ejemplo de vida cristiana y mariana.

Todos los Papas han vivido en sus vidas privadas y públicas la recomendación que
el Apóstol San Juan  escuchó al pie de la Cruz del mismo Jesucristo: “Ahí tienes a
tu Madre”. La Virgen María ha sido a través de la historia – y lo sigue siendo hoy
día - la Madre de la Iglesia, de los cristianos, de los apóstoles y de los Pontífices.

Hoy día, en el siglo XXI, disfrutamos el favor de Dios en la persona del primer Papa
del continente latino-americano: FRANCISCO es original de Argentina, y por lo
tanto está aportando a la devoción mariana de la Iglesia de Roma la característica
especial de su devoción a la Virgen de donde él nació: La Argentina. El Papa
argentino  hace resaltar su devoción a María bajo las advocaciones marianas de
América del Sur.

NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN

La Virgencita de Luján es la madre amorosa que quiso vestirse con los colores de
la bandera argentina para proteger y bendecir al pueblo de esa nación. La historia
nos dice que un hacendado quería colocar en su casa una capilla de la Inmaculada
Concepción, y pidió a un amigo que le trajera de Brasil la imagen de dicha virgen.

Este amigo la consiguió y la cargó en una carreta para transportarla a Argentina.
La caravana que llevaba esta imagen tuvo que detenerse en una hacienda a orillas
del río Luján a pasar la noche.

Al día siguiente, la carreta que llevaba la Virgen no podía moverse y cuando los
carreteros sacaron la imagen vieron que se movía. De este hecho extraordinario
dedujeron que la Virgen no quería marcharse de ahí.

La noticia se extendió por todo el país, naciendo así la devoción a la Virgen de
Luján. Hoy día es el centro de peregrinación mariana más importante de
Hispanoamérica.

Como todos los argentinos, el Cardenal Bergoglio –Papa Francisco- oró
frecuentemente a la patrona de Argentina y de su pueblo, víctima tantas veces del
desgobierno y la corrupción. Con su amor a los pobres, Francisco también reza a la
Virgen de Luján por los más necesitados del país.

MARÍA DESATADORA DE NUDOS.

Esta devoción a la Virgen ‘Desatanudos’ es muy especial en muchas iglesias de
Argentina y Brasil. Se originó en Austria,y se propagó en América Latina por la
devoción de Jorge Bergoglio (más tarde Arzobispo de Buenos Aires y ahora Papa
Francisco) que la trajo a Argentina y propagó su devoción.

La imagen austriaca de la Virgen Desatanunos es original de Johann G.
Schmidtner (siglo XVII), y en ella figura la Virgen Inmaculada desatando nudos en
una serpiente.

Hace referencia al pecado original del los primeros padres, Adán y Eva, y a la
promesa de un salvador por medio de María, la nueva Eva, quien desató el nudo
de la desobediencia de Eva por medio de su propia obediencia.

No hay duda que nuestro Papa argentino trae una visión de pastoral mariana bien
fundada en la Sagrada Escritura y en la presencia amorosa de la Virgen en nuestra
cultura nacional y vida cotidiana. Tanto el Papa Juan Pablo II como el presente
Papa Francisco nos animan a vivir intensamente nuestro amor a la Virgen, aún en
estos tiempos de nueva evangelización.
El Papa Francisco y la Virgen María
Monseñor Emilio Simeón Allué, SDB
By Casa Rosada
By Photo-Monique [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]
Todos hemos recibido la gracia de
ver en los altares como SANTO a
nuestro estimado Juan Pablo II.

Durante su largo pontificado, la
Iglesia recibió muchas lecciones
de espiritualidad.

La más popular fue el ejemplo
inspirador de su propia devoción a